Y estas allí, inmersa en tu pasión,
envuelto en tu gloriosa vanidad
donde has perdido la compasión,
y dejas te embargue la mezquindad.
Solo piensas en los placeres,
que te ofrece la suciedad,
abandonas todos tus quereres,
por una tonta vanidad.
Inflamas tu propio orgullo,
sin pensar en nadie más
y por derecho crees que por ser tuyos,
puedes herirlos, y eso… ¡jamás!
Alguien por quien volver a volver...
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Llegó en el momento exacto, de calmar mi rabia y rescatarme, entre tanto
humo,
justo cuando mis pasos ya no me llevaban a ningún lugar… sigo con el mismo...


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